Un esqueleto de 3,6 metros, una nota anónima y una bolsa de dulces: la guerra entre vecinos por las decoraciones de Halloween
En Verona, Nueva Jersey, un vecino recibió una nota de un padre que se quejaba de que su decoración asustaba a los niños camino a la escuela. The Wall Street Journal cuenta cómo los adornos de Halloween cada vez más grandes y realistas están dividiendo vecindarios.
Foto: HeatherMarieKosur / Wikimedia Commons · CC BY-SA 4.0
Decoraciones de Halloween en el jardín de una casa. Imagen de archivo: HeatherMarieKosur / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).
En Verona, Nueva Jersey, un esqueleto animatrónico de 12 pies (unos 3,6 metros), con ojos láser, gime y se mueve sobre un cementerio de calaveras. Es la pieza central del jardín de Anthony Carrara, de 40 años, según The Wall Street Journal.
No todos sus vecinos están felices.
Carrara y su esposa son fanáticos de Halloween. Este año ampliaron la decoración con una parca, un zombi, esqueletos de animales y Oogie Boogie, el personaje de “El extraño mundo de Jack”. A los dos días de instalarla, a fines de septiembre, recibió una nota anónima de un padre que se quejaba de que la decoración aterrorizaba a sus hijos cuando caminaban a la escuela.
La nota y la respuesta
El autor anónimo le hizo varias sugerencias: decorar más tarde en la temporada, alejar la decoración de la acera o cubrir las caras que dan miedo. “De verdad no intento ser entrometido”, concluía la carta, según el diario, que añade un detalle curioso: el autor también dejó una bolsa de dulces. Carrara se sintió ofendido e ignoró la crítica. Al menos otros dos vecinos le contaron que habían recibido una nota similar de la misma persona. “Otros vecinos con niños pequeños dijeron que les encantan mis decoraciones”, dijo, y añadió que quienes no estén de acuerdo pueden tomar otra calle o llevar a sus hijos en auto a la escuela.
Carrara asegura que en su barrio la fecha se toma muy en serio: en otro jardín hay un ogro de 9 pies atacado por esqueletos.
Esqueletos cada vez más grandes
El caso refleja una tendencia: según el WSJ, las tensiones crecen en los suburbios a medida que las decoraciones pasan de festivas a pesadillescas. El WSJ cuenta que el popular esqueleto gigante de Home Depot ya va por un modelo de 379 dólares controlado por una aplicación, desde el que los dueños pueden hablar con los niños en tiempo real. En Lowe’s, por más de 400 dólares, se vende una figura sin cabeza de 15 pies que habla y se activa con el movimiento.
Algunos fanáticos imprimen en 3D articulaciones para poner a sus esqueletos en distintas posiciones. Una mujer cerca de Columbus, Ohio, invirtió una semana y 1.000 dólares en un esqueleto gigante, y otra llena su jardín con 36 esqueletos de tamaño real desde septiembre. “Antes era el esqueleto ocasional, y ahora nos hemos desensibilizado a la oscuridad”, resumió una de las personas citadas.
¿Diversión o exceso?
El debate también llegó a la televisión hispana: el 30 de octubre, La Mesa Caliente, de Telemundo, presentó el caso bajo el título “Decoraciones gigantes de Halloween aterrorizan a niños y desatan polémica en Nueva Jersey”. Para unos, Halloween es una fiesta para asustar y cada quien decide en su propiedad; para otros, los padres deberían poder caminar con sus hijos a la escuela sin que lloren.
Si tienes un conflicto parecido, algunas ideas sencillas pueden ayudar: dejar las piezas más gráficas lejos de la acera, apagar sonidos y luces de noche y conversar con los vecinos antes de dejar notas anónimas.
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Fuentes
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