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Auroras donde nunca se veían: por qué los cielos rosados y verdes llenan las redes y cómo no perdértelas

En los últimos años, personas de lugares muy alejados de los polos han compartido fotos de auroras sobre sus ciudades. El motivo es la actividad del Sol, que vive una etapa intensa de su ciclo. Te explicamos qué son, por qué el móvil las ve mejor que tus ojos y cómo seguir las alertas.

Redacción Salud3 ·

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Auroras donde nunca se veían: por qué los cielos rosados y verdes llenan las redes y cómo no perdértelas

Foto: Wikimedia Commons · CC0

Hasta hace poco, ver una aurora boreal significaba viajar a Noruega, Islandia, Finlandia o Canadá. Pero en los últimos años se han repetido escenas sorprendentes: cielos rosados, rojos y verdes fotografiados desde lugares de latitudes medias, en Europa y Norteamérica, y auroras australes vistas desde zonas del sur de Sudamérica, Australia y Nueva Zelanda. Las imágenes se vuelven virales en cuestión de horas. ¿Qué está pasando?

Qué es una aurora

El Sol emite constantemente un flujo de partículas cargadas llamado viento solar. A veces, además, lanza enormes nubes de plasma, conocidas como eyecciones de masa coronal. Cuando esas partículas llegan a la Tierra, el campo magnético del planeta las desvía hacia los polos. Allí chocan con los átomos de oxígeno y nitrógeno de la atmósfera, que liberan esa energía en forma de luz.

El color depende del gas y de la altura: el oxígeno produce el verde típico y, a mayor altura, tonos rojos; el nitrógeno aporta azules y morados. Por eso las auroras vistas desde latitudes bajas suelen ser rojizas o rosadas: lo que vemos es la parte más alta del fenómeno, asomando sobre el horizonte norte (o sur, en el hemisferio austral).

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Por qué se ven más lejos de los polos

El Sol tiene un ciclo de actividad de unos 11 años. En su fase de máximo aparecen más manchas solares, más fulguraciones y más eyecciones de masa coronal. Las agencias espaciales indicaron que el ciclo actual alcanzó su máximo en torno a 2024 y 2025, y la actividad suele seguir siendo alta durante un tiempo después. Cuando una eyección potente golpea la Tierra, se produce una tormenta geomagnética intensa y el óvalo auroral se expande hacia latitudes mucho más bajas de lo habitual.

El secreto de las fotos: el móvil ve más que tú

Muchas personas salen a mirar el cielo tras ver las fotos en redes y se llevan una decepción: a simple vista solo distinguen un resplandor grisáceo o un leve tono rosado. Sin embargo, al hacer una foto, aparecen colores intensos. No es un truco: los sensores de las cámaras modernas, sobre todo en modo noche, acumulan luz durante varios segundos y son más sensibles al color que nuestros ojos en la oscuridad. En auroras débiles, la cámara capta lo que el ojo apenas percibe. En tormentas muy fuertes, en cambio, los colores sí pueden verse claramente sin ayuda.

Cómo saber cuándo mirar

  • Sigue los pronósticos de clima espacial. Centros como el Space Weather Prediction Center de la NOAA publican alertas y una escala de tormentas geomagnéticas de G1 (débil) a G5 (extrema). En latitudes medias, normalmente hacen falta tormentas G3 o superiores.
  • Fíjate en el índice Kp. Va de 0 a 9; cuanto más alto, más lejos de los polos puede verse la aurora.
  • Usa aplicaciones de alertas de auroras o sigue a astrónomos y asociaciones locales en redes, que avisan en tiempo real.
  • Las previsiones son inciertas. Una eyección tarda entre uno y tres días en llegar, y no siempre se sabe hasta el último momento con qué fuerza afectará.

Consejos para verla y fotografiarla

  1. Busca un lugar oscuro, lejos de la contaminación lumínica, con el horizonte despejado hacia el norte (o hacia el sur si estás en el hemisferio sur).
  2. Consulta el parte meteorológico: las nubes son el gran enemigo.
  3. Deja que tus ojos se adapten a la oscuridad durante al menos 20 minutos.
  4. Usa el modo noche del móvil, apóyalo en algo estable o en un trípode y evita el flash.
  5. Ten paciencia: las auroras pueden aparecer y desaparecer en minutos, con picos de actividad.
  6. Abrígate bien: las mejores horas suelen estar en torno a la medianoche.

¿Son peligrosas las tormentas solares?

Para las personas en tierra, no: la atmósfera y el campo magnético nos protegen. Pero las tormentas geomagnéticas intensas pueden afectar a satélites, al GPS, a las comunicaciones por radio y, en casos extremos, a las redes eléctricas. Por eso las agencias espaciales vigilan el Sol de forma continua y las compañías eléctricas y de satélites tienen protocolos para estas situaciones.

Cuidado con las fotos falsas

Cada tormenta solar trae también imágenes manipuladas o antiguas que se presentan como nuevas, e incluso auroras generadas con inteligencia artificial sobre monumentos famosos. Antes de compartir, busca la fuente original y comprueba si medios fiables o astrónomos confirman que hubo auroras visibles en esa zona.

Un espectáculo para mirar arriba

Las auroras nos recuerdan que vivimos junto a una estrella activa y que la Tierra tiene un escudo invisible que nos protege. Aunque la actividad solar irá bajando en los próximos años, todavía pueden producirse tormentas fuertes. Así que la próxima vez que salte una alerta, quizá merezca la pena salir, mirar al cielo y, por si acaso, llevar el móvil.

Contenido informativo. No sustituye la consulta con un profesional de la salud. Aviso médico

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