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El desierto más seco del mundo se cubre de flores: así es el "desierto florido" de Atacama

Las imágenes de alfombras de flores fucsias, amarillas y blancas en pleno desierto de Atacama vuelven a recorrer las redes. Te explicamos por qué ocurre, por qué no sucede todos los años y cómo visitarlo sin dañar un fenómeno tan frágil.

Redacción Salud3 ·

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El desierto más seco del mundo se cubre de flores: así es el "desierto florido" de Atacama

Foto: Pato Novoa from Valparaíso, Chile / Wikimedia Commons · CC BY 2.0

Parece un montaje, pero es real. El desierto de Atacama, en el norte de Chile, es considerado el desierto no polar más árido del planeta: hay zonas donde pueden pasar años sin una sola gota de lluvia. Y sin embargo, de vez en cuando, en su parte sur se produce uno de los espectáculos naturales más sorprendentes del mundo: el desierto florido, cuando millones de flores brotan a la vez y tiñen el paisaje de colores.

Qué es el desierto florido

Bajo la arena y las piedras de Atacama duermen millones de semillas, bulbos y rizomas que pueden esperar años, incluso décadas, en estado latente. Cuando un invierno trae lluvias por encima de lo normal, esa humedad despierta a las plantas. Entre finales del invierno y la primavera austral, normalmente entre septiembre y noviembre, el desierto se cubre de flores durante unas semanas.

Se han descrito más de doscientas especies que participan en el fenómeno, muchas de ellas endémicas, es decir, que solo existen allí. Entre las más conocidas están la pata de guanaco, de un intenso color fucsia que domina muchas fotos, las garras de león, las añañucas, los suspiros y diversas especies de lirios y malvas.

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¿Por qué no ocurre todos los años?

Porque depende de la lluvia. Las precipitaciones en esta parte de Chile están muy influidas por el fenómeno de El Niño, que calienta las aguas del Pacífico y puede traer temporales a la costa del desierto. Por eso los grandes desiertos floridos suelen coincidir con años de El Niño, aunque no siempre. Si llueve poco, la floración es escasa o no se produce. Si llueve demasiado y de golpe, también puede haber daños. El equilibrio es delicado.

Algunos años la floración es espectacular, cubriendo grandes extensiones en la región de Atacama, sobre todo cerca de ciudades como Copiapó, Vallenar y Huasco. Otros años apenas aparecen algunas manchas de color.

Un ecosistema que despierta

El desierto florido no es solo flores. Con ellas aparecen insectos polinizadores como abejas nativas, mariposas y escarabajos, y también lagartijas, aves y pequeños mamíferos que aprovechan la abundancia temporal de alimento. En pocas semanas, las plantas completan su ciclo: crecen, florecen, son polinizadas y producen nuevas semillas que volverán a enterrarse a la espera de la próxima lluvia.

Los científicos estudian el fenómeno porque ayuda a entender cómo la vida se adapta a condiciones extremas. La capacidad de estas semillas para sobrevivir años de sequía es un ejemplo extraordinario de resistencia.

Las fotos que se hacen virales

Cada vez que hay floración, las fotos de laderas fucsias bajo un cielo azul intenso se comparten por todo el mundo. Muchas son reales, pero conviene ser críticos: algunas imágenes antiguas se reciclan cada año como si fueran nuevas, y otras están saturadas en exceso con filtros. Para saber cómo está el desierto en un momento concreto, lo mejor es consultar fuentes oficiales, como el servicio forestal chileno (CONAF) o el turismo regional, que informan sobre las zonas con floración.

Cómo visitarlo de forma responsable

El desierto florido atrae a miles de visitantes, y eso puede poner en riesgo las plantas. Las autoridades chilenas y los expertos piden seguir unas normas sencillas:

  • No arrancar flores ni bulbos. Algunas especies están protegidas y arrancarlas impide que produzcan semillas.
  • No salirse de los caminos ni conducir sobre las zonas con flores. Las ruedas compactan el suelo y destruyen semillas.
  • No pisar las plantas para hacer fotos. Un buen zoom es tu mejor aliado.
  • Llevarse la basura de vuelta.
  • Respetar las zonas protegidas, como el Parque Nacional Llanos de Challe, que se creó en parte para proteger especies propias de este ecosistema.
  • Prepararse para el desierto: agua, protección solar, sombrero y ropa de abrigo para la noche, ya que las temperaturas bajan mucho.

Un recordatorio de la fuerza de la vida

El desierto florido es una lección de paciencia: semillas que esperan años en silencio y despiertan en cuanto tienen una oportunidad. Por eso estas imágenes nos fascinan tanto. En uno de los lugares más secos de la Tierra, basta un poco de lluvia para que la vida estalle en color. Si alguna vez tienes la suerte de verlo, recuerda disfrutarlo con cuidado, para que siga floreciendo muchos años más.

Contenido informativo. No sustituye la consulta con un profesional de la salud. Aviso médico

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