Jonathan, la tortuga de 194 años: lo que sus genes revelan sobre cómo envejecer más despacio
Nació hacia 1832, antes de la bombilla y del telégrafo, y sigue paseando por la isla de Santa Elena. Un estudio en Science Advances analizó su ADN y encontró pistas sobre su extraordinaria longevidad.
Foto: Lisa_James / Wikimedia Commons · CC BY 4.0
Cuando Jonathan salió del cascarón, hacia 1832, no existían la bombilla eléctrica, el teléfono ni la anestesia moderna. Hoy, con unos 194 años, esta tortuga gigante de Aldabra sigue paseando por los jardines de la residencia del gobernador en la isla de Santa Elena, en mitad del Atlántico Sur. Es considerada el animal terrestre vivo más longevo que se conoce, y esta semana volvió a ser noticia en todo el mundo.
La razón: un equipo de científicos analizó su genoma y publicó en la revista Science Advances un estudio que apunta a una combinación de variantes genéticas y marcas químicas en el ADN que podrían explicar, al menos en parte, cómo ha resistido tanto tiempo el paso de los años.
Una vida que atraviesa dos siglos
Jonathan llegó a Santa Elena desde las Seychelles en 1882, ya adulto, como regalo para el gobernador de la isla. Una fotografía tomada entre 1882 y 1886 lo muestra completamente desarrollado, lo que permite a los expertos estimar que tenía al menos 50 años en ese momento. Desde entonces ha visto pasar a decenas de gobernadores, dos guerras mundiales y la llegada de internet.
Hoy está ciego por cataratas y ha perdido el olfato, pero según sus cuidadores conserva buen apetito y buen oído. Su veterinario le da de comer a mano una vez por semana una dieta rica en frutas y verduras para complementar lo que pasta en el césped.
Qué encontraron en su ADN
La especie de Jonathan, Aldabrachelys gigantea, ya es longeva de por sí: muchos ejemplares superan los 80 o 100 años. Pero Jonathan va mucho más allá. Los investigadores compararon su genoma con el de otras tortugas y otros animales y encontraron particularidades en genes relacionados con varios procesos clave del envejecimiento:
- Reparación del ADN: mecanismos que corrigen los daños que se acumulan en el material genético con el tiempo.
- Telómeros: los "capuchones" que protegen los extremos de los cromosomas y que se acortan cada vez que una célula se divide.
- Metabolismo de la energía y la insulina: rutas que en muchos animales están vinculadas con la duración de la vida.
- Mitocondrias: las "centrales eléctricas" de las células.
- Prevención del cáncer: genes que ayudan a frenar el crecimiento celular descontrolado.
Además del texto genético, el equipo estudió las marcas epigenéticas, pequeñas etiquetas químicas que se colocan sobre el ADN y regulan qué genes se activan. Estas marcas cambian con la edad y se usan como un "reloj" biológico. En Jonathan, ese reloj parece avanzar de forma más lenta de lo esperado.
Por qué las tortugas envejecen tan despacio
Las tortugas llevan años fascinando a los biólogos. En 2022, un gran estudio publicado en Science analizó 77 especies de reptiles y anfibios y encontró que muchas tortugas muestran un envejecimiento "insignificante": su riesgo de morir apenas aumenta con la edad, algo muy poco común en el reino animal. Las hipótesis incluyen su caparazón protector, su metabolismo lento y su crecimiento continuo a lo largo de la vida.
¿Qué significa esto para los humanos?
Aquí conviene ser prudentes. Estudiar a un único individuo excepcional tiene limitaciones: no se pueden sacar conclusiones generales de un solo animal. Y, sobre todo, no existe ninguna pastilla ni suplemento derivado de estos hallazgos. Lo que sí aportan estos trabajos es una lista de procesos biológicos que parecen importantes para envejecer bien, muchos de los cuales se estudian también en humanos.
Investigadores consultados por la prensa científica destacan que comparar especies muy longevas —tortugas, ballenas de Groenlandia, ratas topo desnudas— permite descubrir "soluciones" que la evolución ha encontrado varias veces de forma independiente. Esas pistas pueden orientar la investigación médica del futuro.
Mientras tanto, la ciencia sobre la longevidad humana sigue apuntando a lo de siempre: no fumar, moverse cada día, dormir bien, comer abundantes vegetales, mantener relaciones sociales y controlar la presión arterial y el azúcar.
Un símbolo de la isla
Jonathan aparece en la moneda de cinco peniques de Santa Elena, recibe cartas de admiradores de todo el mundo y en 2022 celebró su cumpleaños "oficial" de 190 años con una tarta de frutas y verduras. En la isla viven otras tortugas gigantes, como David, Emma y Fred, con las que comparte jardín.
Su historia es también un recordatorio sobre conservación: las tortugas gigantes fueron diezmadas por marineros que las cazaban como fuente de carne fresca en los largos viajes. Hoy, las poblaciones de Aldabra están protegidas y son Patrimonio de la Humanidad.
Tres datos para presumir
- Las tortugas de Aldabra pueden pesar más de 250 kilos.
- Pueden pasar largos periodos sin comer ni beber gracias a su metabolismo lento.
- Su sexo, como el de muchas tortugas, depende de la temperatura a la que se incuban los huevos.
Quizá Jonathan no tenga la receta de la eterna juventud, pero cada día que pasa nos da una lección de paciencia... y de biología.
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