Las fotos de animales más divertidas del año vuelven a arrasar en redes: el concurso que hace reír y conservar
Ardillas que parecen bailar, búhos con cara de sorpresa y focas que "saludan" a cámara. Cada otoño, los finalistas de los Nikon Comedy Wildlife Awards se hacen virales. Detrás de las risas hay un mensaje serio sobre la protección de la naturaleza.
Foto: Drew de F Fawkes from Guildford, United Kingdom / Wikimedia Commons · CC BY 2.0
Cada otoño, las redes sociales se llenan de imágenes de animales en situaciones inesperadas: un oso que parece saludar, un pájaro que da la impresión de estar cantando ópera o un zorro que se ha quedado atascado de la forma más cómica posible en la nieve. Muchas de ellas proceden del mismo sitio: los Nikon Comedy Wildlife Awards, un concurso de fotografía de naturaleza dedicado exclusivamente al humor.
Un concurso nacido para hacer sonreír
El certamen fue creado en 2015 por dos fotógrafos, Paul Joynson-Hicks y Tom Sullam, que querían mostrar el lado más divertido de la vida salvaje. Desde entonces, cada año reciben miles de fotografías de todo el mundo. Un jurado selecciona a los finalistas a principios del otoño y los ganadores se anuncian unas semanas después. La lista de finalistas suele circular por medios y redes durante días, compartida por millones de personas.
Las categorías incluyen animales terrestres, criaturas acuáticas, aves, insectos y fotografías jóvenes, además de vídeos y series de imágenes. Los participantes van desde fotógrafos profesionales hasta aficionados que tuvieron la suerte de estar en el lugar justo en el momento preciso.
Por qué nos hacen tanta gracia
Los psicólogos tienen una palabra para nuestra tendencia a ver emociones y gestos humanos en los animales: antropomorfismo. Cuando un mono parece pensativo o una foca parece reírse, nuestro cerebro interpreta esas expresiones como si fueran humanas. Por supuesto, el animal no está "posando" ni haciendo una broma: simplemente estaba bostezando, rascándose o reaccionando a algo, y la cámara capturó una fracción de segundo que, fuera de contexto, resulta hilarante.
Ese efecto es parte del encanto, pero también una buena oportunidad para aprender. Detrás de cada foto hay un comportamiento real: aves que se pelean por territorio, crías que aprenden a moverse, mamíferos que juegan. Muchas imágenes del concurso van acompañadas de explicaciones sobre lo que realmente estaba pasando.
El mensaje serio detrás de las risas
Aunque el tono es desenfadado, el objetivo del concurso es la conservación. Los organizadores colaboran con organizaciones dedicadas a proteger especies y hábitats, y utilizan la popularidad de las fotos para recordar que muchos de los animales que nos hacen reír están amenazados por la pérdida de hábitat, la caza o el cambio climático. La idea es sencilla: es más fácil querer proteger lo que nos emociona.
Fotos reales, no inteligencia artificial
En una época en la que circulan cada vez más imágenes generadas por ordenador, las fotografías de concursos de naturaleza suelen tener normas estrictas: se exigen los archivos originales de la cámara y se prohíben las manipulaciones que alteren el contenido. Aun así, cada vez que una foto se hace viral, alguien pregunta si es real. Un consejo: busca la fuente original. Si la imagen procede de un concurso reconocido, normalmente aparecerá con el nombre del autor, el lugar y la especie.
Fotografía de naturaleza responsable
El éxito de estas imágenes anima a muchas personas a salir con su cámara o su móvil. Es una gran afición, siempre que se respeten algunas normas básicas:
- Mantén la distancia. Usa el zoom en lugar de acercarte. Si el animal cambia su comportamiento por tu presencia, estás demasiado cerca.
- Nunca alimentes a animales salvajes para conseguir una foto. Puede enfermarlos y hacer que pierdan el miedo a las personas.
- No molestes nidos ni crías. Los padres pueden abandonarlos.
- Respeta las normas de parques y reservas, y no salgas de los senderos señalizados.
- Ten paciencia. Las mejores fotos suelen llegar tras horas de espera y observación.
- Cuidado con la ubicación. Compartir la localización exacta de especies sensibles puede atraer a furtivos o a demasiada gente.
Consejos para tu propia foto divertida
- Empieza cerca de casa: parques urbanos, estanques y jardines tienen aves, ardillas e insectos muy fotogénicos.
- Usa el modo ráfaga: los momentos cómicos duran décimas de segundo.
- Ponte a la altura del animal; las fotos desde su nivel resultan más expresivas.
- Fíjate en los ojos: si están enfocados, la foto suele funcionar.
- Observa el comportamiento: los animales que juegan, comen o se asean ofrecen muchas oportunidades.
Una dosis de buen humor
En un mundo lleno de noticias difíciles, estas fotos ofrecen algo muy necesario: una sonrisa compartida. Y si además nos ayudan a mirar a los animales con más curiosidad y respeto, el efecto va mucho más allá de una carcajada. La próxima vez que veas a una paloma con cara de enfado o a un perro que parece sonreír, quizá tengas delante tu propia foto ganadora.
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