Salud

Llega la temporada de virus respiratorios: gripe, COVID y VRS, y cómo prepararse este otoño

Con el descenso de las temperaturas y más tiempo en interiores, aumentan los contagios de gripe, COVID-19 y virus respiratorio sincitial. Repasamos quién debería vacunarse, qué medidas sencillas funcionan y cuándo un resfriado necesita atención médica.

Redacción Salud3 ·

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Llega la temporada de virus respiratorios: gripe, COVID y VRS, y cómo prepararse este otoño

Foto: Wikimedia Commons · CC0

Cada año, con la llegada del otoño en el hemisferio norte, los centros de salud se preparan para lo mismo: el aumento de las infecciones respiratorias. Pasamos más tiempo en espacios cerrados, ventilamos menos y los virus encuentran condiciones favorables para propagarse. Los tres principales protagonistas son la gripe, la COVID-19 y el virus respiratorio sincitial (VRS), además de los virus del resfriado común.

Por qué hay más contagios en otoño e invierno

No es el frío en sí lo que nos enferma, sino una combinación de factores. En los meses fríos pasamos más horas en interiores, cerca de otras personas y con ventanas cerradas, lo que facilita que los virus se transmitan por el aire. Además, algunos estudios sugieren que el aire seco ayuda a que ciertos virus sobrevivan más tiempo y que las defensas de la nariz funcionan algo peor con temperaturas bajas. La vuelta al colegio también juega un papel: los niños comparten virus con facilidad y los llevan a casa.

Las vacunas: la primera línea de defensa

Las recomendaciones concretas varían según el país, así que conviene consultar con tu centro de salud. De forma general, las autoridades sanitarias suelen recomendar:

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  • Vacuna de la gripe cada año para personas mayores, embarazadas, personas con enfermedades crónicas (corazón, pulmón, diabetes, riñón), profesionales sanitarios y, en muchos países, niños pequeños. En algunos lugares se ofrece a toda la población. Como el virus cambia, la vacuna se actualiza cada temporada.
  • Vacuna actualizada de la COVID-19 para personas mayores y grupos de riesgo, según el calendario de cada país.
  • Protección frente al VRS: en los últimos años han llegado vacunas para personas mayores y embarazadas, y anticuerpos para proteger a los bebés en su primera temporada. El VRS es una de las principales causas de bronquiolitis en lactantes.

Las vacunas no evitan todos los contagios, pero reducen de forma importante el riesgo de enfermedad grave, hospitalización y complicaciones.

Medidas sencillas que funcionan

  1. Ventilar. Abrir las ventanas unos minutos varias veces al día renueva el aire y reduce la concentración de partículas con virus.
  2. Lavarse las manos con agua y jabón, sobre todo antes de comer y después de sonarse la nariz.
  3. Cubrirse al toser o estornudar con el codo o un pañuelo desechable.
  4. Quedarse en casa si estás enfermo, siempre que sea posible, para no contagiar a otros.
  5. Usar mascarilla en situaciones concretas: si tienes síntomas y debes salir, al visitar a personas vulnerables o en centros sanitarios.
  6. Cuidar los hábitos: dormir bien, comer variado y mantenerse activo ayudan a que el sistema inmunitario funcione mejor.

Resfriado, gripe o COVID: cómo distinguirlos

Los síntomas se parecen mucho y solo una prueba puede confirmar qué virus es. Como orientación:

  • Resfriado: suele empezar poco a poco, con congestión, estornudos y dolor de garganta leve. Rara vez da fiebre alta.
  • Gripe: aparece de forma brusca, con fiebre alta, dolores musculares intensos, escalofríos y mucho cansancio.
  • COVID-19: puede parecerse a cualquiera de los dos. A veces incluye pérdida de olfato o gusto, aunque es menos frecuente que al principio de la pandemia.
  • VRS: en adultos sanos suele parecer un resfriado, pero en bebés y personas mayores puede causar dificultad para respirar.

Las pruebas rápidas de antígenos que se venden en farmacias pueden ayudar a detectar la COVID-19 y, en algunos países, también la gripe.

Cuidarse en casa

La mayoría de las infecciones respiratorias se curan solas en una o dos semanas. Mientras tanto: descanso, mucho líquido, paracetamol o ibuprofeno si hay fiebre o dolor (siguiendo las indicaciones del prospecto y sin combinar productos que contengan el mismo principio activo), y miel en adultos y niños mayores de un año para calmar la tos. Los antibióticos no sirven contra los virus y no deben tomarse sin receta.

Señales de alarma

Busca atención médica si aparece:

  • Dificultad para respirar o respiración muy rápida.
  • Dolor u opresión en el pecho.
  • Fiebre alta que dura más de tres días o que vuelve tras haber mejorado.
  • Confusión, somnolencia excesiva o dificultad para despertar.
  • Labios o cara de color azulado.
  • En bebés: rechazo del alimento, pausas en la respiración, hundimiento de las costillas al respirar o menos pañales mojados.
  • Empeoramiento de una enfermedad crónica, como asma o insuficiencia cardíaca.

Prepararse con tiempo

El mejor momento para vacunarse es antes de que los virus circulen con fuerza, normalmente entre octubre y noviembre en el hemisferio norte. Revisar el botiquín, tener a mano un termómetro y saber a qué teléfono llamar en caso de duda también ayuda a vivir esta temporada con más tranquilidad. Con unas pocas medidas sencillas, podemos protegernos a nosotros mismos y a quienes más lo necesitan.

Contenido informativo. No sustituye la consulta con un profesional de la salud. Aviso médico

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