¿Frío o calor? Cuándo usar cada uno para golpes, torceduras y dolor muscular
Es una de las dudas más comunes en casa: ante un esguince, una contractura o unas agujetas, ¿hielo o bolsa de agua caliente? La respuesta depende del tipo de dolor y del momento. Te lo explicamos de forma sencilla, con precauciones.
Foto: Nattu from Male', Maldives / Wikimedia Commons · CC BY 2.0
Te has torcido el tobillo bajando una escalera, o te has levantado con el cuello rígido después de dormir en mala postura. Casi todos tenemos en casa una bolsa de hielo y una bolsa de agua caliente, pero no siempre sabemos cuál usar. La regla general es sencilla: frío para lo reciente e inflamado, calor para lo rígido y prolongado. Veamos por qué.
Cómo actúa el frío
El frío hace que los vasos sanguíneos se contraigan. Eso reduce el flujo de sangre en la zona y puede ayudar a limitar la hinchazón. Además, adormece las terminaciones nerviosas, lo que alivia el dolor de forma temporal.
Cuándo usar frío:
- Golpes y lesiones recientes, en las primeras 24 a 48 horas.
- Torceduras y esguinces leves, cuando la zona está hinchada, caliente o enrojecida.
- Después de un esfuerzo que ha dejado una zona dolorida e inflamada.
- Algunos dolores de cabeza, aplicado en la frente o la nuca.
Cómo actúa el calor
El calor hace lo contrario: dilata los vasos sanguíneos, aumenta el riego y ayuda a que los músculos se relajen. Por eso alivia la sensación de rigidez y las contracturas.
Cuándo usar calor:
- Contracturas y tensión muscular, por ejemplo en cuello, hombros o espalda.
- Rigidez por la mañana o después de estar mucho tiempo sentado.
- Dolor muscular que dura días, sin hinchazón.
- Molestias menstruales en el abdomen.
- Antes de estirar una zona tensa, para preparar el músculo.
Y las agujetas, ¿qué?
El dolor muscular que aparece uno o dos días después de hacer ejercicio intenso (las famosas agujetas) no se debe a "cristales de ácido láctico", como se decía antes, sino a pequeñas microlesiones en las fibras musculares. Algunas personas sienten alivio con calor suave, otras con frío. La evidencia no muestra una clara ventaja de uno sobre otro. Lo que más ayuda suele ser el movimiento suave, como caminar o pedalear sin esfuerzo, y darle tiempo al cuerpo.
Cómo aplicarlos correctamente
Frío:
- Envuelve el hielo o la bolsa de gel en un paño fino. Nunca lo pongas directamente sobre la piel.
- Aplica entre 10 y 20 minutos.
- Descansa al menos una hora antes de repetir.
- Una bolsa de guisantes congelados funciona muy bien, porque se adapta a la forma del cuerpo.
Calor:
- Usa calor templado, no quemante. Una bolsa de agua caliente envuelta en una toalla, una almohadilla térmica o una ducha caliente.
- Aplica unos 15 a 20 minutos.
- No te duermas con una manta eléctrica o almohadilla encendida sobre la piel.
Precauciones importantes
- Las personas con diabetes, problemas de circulación o pérdida de sensibilidad deben tener especial cuidado, porque pueden no notar que se están quemando o congelando la piel.
- No apliques calor sobre una lesión recién producida e hinchada: puede aumentar la inflamación.
- No uses frío sobre zonas con mala circulación ni en personas con síndrome de Raynaud sin consultar.
- Evita ambos sobre heridas abiertas o piel dañada.
- En niños pequeños y personas mayores, vigila más de cerca la temperatura y el tiempo.
Cuándo ir al médico
El frío y el calor son útiles para molestias leves. Pero conviene consultar si:
- No puedes apoyar el pie o mover la articulación tras una torcedura.
- Hay una deformidad visible, un chasquido fuerte en el momento de la lesión o un hematoma muy grande.
- El dolor es muy intenso o no mejora en unos días.
- Aparece hormigueo, entumecimiento o debilidad en brazos o piernas.
- El dolor de espalda viene acompañado de fiebre, pérdida de peso inexplicada o problemas para orinar.
- La zona se pone muy roja, caliente y con fiebre, lo que podría indicar una infección.
Una regla fácil de recordar
Si es nuevo, hinchado y caliente: frío. Si es antiguo, rígido y tenso: calor. Y si dudas, empieza por lo que te resulte más cómodo, sin pasar de 20 minutos, y observa cómo responde tu cuerpo. Combinado con descanso relativo y movimiento suave, estos remedios sencillos pueden marcar una gran diferencia en la recuperación.
Contenido informativo. No sustituye la consulta con un profesional de la salud. Aviso médico





