Jengibre contra las náuseas: qué dice la evidencia y cómo usarlo con seguridad
El jengibre es uno de los remedios caseros más antiguos contra el mareo y las náuseas, y también uno de los que más estudios tiene detrás. Te explicamos en qué casos puede ayudar, cómo prepararlo y cuándo no conviene tomarlo.
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Pocas plantas tienen una fama tan antigua como el jengibre. Se usa desde hace miles de años en la medicina tradicional china e india, y hoy es habitual verlo en infusiones, caramelos y cápsulas para el mareo. A diferencia de muchos remedios populares, el jengibre ha sido estudiado en numerosos ensayos clínicos, sobre todo para un síntoma concreto: las náuseas.
Qué tiene el jengibre
La raíz (en realidad es un tallo subterráneo llamado rizoma) contiene compuestos como los gingeroles y los shogaoles, responsables de su sabor picante. Se cree que actúan sobre el aparato digestivo, ayudando a regular el vaciado del estómago, y quizá también sobre ciertas señales que llegan al cerebro relacionadas con el vómito. El mecanismo exacto todavía se investiga.
En qué casos tiene más respaldo
- Náuseas del embarazo. Es el uso mejor estudiado. Varias revisiones de ensayos concluyen que el jengibre puede reducir las náuseas leves o moderadas del primer trimestre más que un placebo. Algunas guías médicas lo mencionan como opción, siempre consultándolo con el profesional que lleva el embarazo.
- Náuseas tras una operación o por quimioterapia. Los resultados son más variados. Algunos estudios encuentran beneficio como complemento del tratamiento médico, pero nunca debe sustituir a los antieméticos que prescribe el equipo sanitario.
- Mareo en viajes. La evidencia es menos sólida y los resultados son mixtos. A algunas personas les funciona; a otras, no tanto.
En resumen: no es un remedio milagroso, pero sí uno de los pocos remedios caseros con estudios que apuntan a un efecto real en náuseas leves.
Cómo tomarlo
Infusión casera: pela y corta en láminas finas un trozo de jengibre fresco de unos 2 o 3 centímetros. Ponlo en una taza de agua hirviendo y deja reposar 10 minutos tapado. Puedes añadir unas gotas de limón o una cucharadita de miel. Bébela a sorbos pequeños, templada.
Jengibre fresco o confitado: masticar un trocito pequeño puede ayudar en el momento. Los caramelos de jengibre son prácticos para viajar, aunque contienen azúcar.
En la cocina: rallado en sopas, arroces o caldos suaves es una forma sencilla de incorporarlo.
Ojo con los refrescos de "ginger ale": muchos llevan muy poco jengibre real y mucho azúcar. No son lo mismo que el jengibre.
En los estudios, las dosis suelen estar en torno a 1 gramo de jengibre al día, repartido en varias tomas. Más no es necesariamente mejor.
Precauciones
- Anticoagulantes: en dosis altas, el jengibre podría aumentar el riesgo de sangrado en personas que toman anticoagulantes o antiagregantes. Consulta antes con tu médico.
- Cálculos biliares: se recomienda precaución.
- Acidez: en algunas personas puede provocar ardor de estómago o molestias digestivas, sobre todo en cantidades grandes.
- Embarazo: aunque se considera generalmente seguro en dosis alimentarias, conviene hablar con el médico o la matrona antes de usar suplementos.
- Cirugía: evita los suplementos de jengibre en los días previos a una operación salvo indicación médica.
- Niños: en pequeños, mejor consultar antes con el pediatra.
Cuándo las náuseas necesitan un médico
Un remedio casero está bien para náuseas leves y pasajeras, pero hay que buscar atención médica si:
- Los vómitos duran más de un día o dos, o impiden retener líquidos.
- Aparecen signos de deshidratación: boca seca, orina escasa y oscura, mareo al levantarse.
- Hay sangre en el vómito, dolor abdominal intenso, fiebre alta o rigidez de cuello.
- Las náuseas aparecen tras un golpe en la cabeza.
- Durante el embarazo, si los vómitos son tan intensos que no puedes comer ni beber (podría tratarse de hiperémesis gravídica, que requiere tratamiento).
Otros trucos que pueden ayudar
- Comer poco y a menudo, evitando el estómago vacío.
- Elegir alimentos secos y sencillos, como galletas saladas o pan tostado.
- Evitar olores fuertes y comidas muy grasas.
- Tomar aire fresco y beber líquidos a sorbos pequeños.
- En viajes, mirar al horizonte y sentarse en la parte más estable del vehículo.
Un clásico con fundamento
El jengibre es un buen ejemplo de remedio tradicional que la ciencia ha estudiado y que, en parte, ha confirmado. Usado con sentido común, en cantidades moderadas y sin dejar de lado al médico cuando hace falta, puede ser un aliado útil para esos días en que el estómago no está de nuestra parte.
Contenido informativo. No sustituye la consulta con un profesional de la salud. Aviso médico





