Cómo ordenar la nevera para que la comida dure más y tires menos
Cada estante de la nevera tiene una temperatura distinta y no todos los alimentos deberían ir al mismo sitio. Con unos cambios sencillos puedes reducir el desperdicio, ahorrar dinero y mejorar la seguridad alimentaria en casa.
Foto: Wikimedia Commons · CC0
Según estimaciones del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, una parte enorme de la comida que se desperdicia en el mundo se pierde en los hogares. Y buena parte de ese desperdicio empieza en la nevera: verduras olvidadas en el cajón, sobras que se estropean al fondo o yogures que caducan sin que nadie los vea. Ordenar bien el frigorífico es una de las formas más sencillas de ahorrar dinero y tirar menos.
La temperatura correcta
Lo primero es comprobar que tu nevera está a la temperatura adecuada: entre 1 y 4 °C como referencia general (por debajo de 5 °C). El congelador debe estar a -18 °C. Muchas neveras no tienen indicador preciso, así que un termómetro sencillo puede ser una buena inversión. Por encima de 5 °C, las bacterias se multiplican más rápido.
Cada zona, su función
El aire frío baja, así que la temperatura no es igual en todas partes. En la mayoría de las neveras:
- Estantes superiores: son algo menos fríos. Ideales para alimentos ya cocinados, sobras, embutidos, quesos y productos listos para comer.
- Estantes centrales: lácteos como yogures, nata y huevos (mejor aquí que en la puerta, si caben).
- Estante inferior: es la zona más fría. Aquí van la carne y el pescado crudos, siempre en recipientes cerrados o en un plato, para que sus jugos no goteen sobre otros alimentos.
- Cajones: frutas y verduras. Si tienes dos, separa las frutas de las verduras.
- Puerta: es la zona con más cambios de temperatura, porque se abre constantemente. Mejor para bebidas, salsas, mermeladas y condimentos. La leche aguanta, pero dura algo más en el interior.
Lo que no debería ir en la nevera
- Tomates: el frío afecta a su sabor y textura. Mejor a temperatura ambiente hasta que maduren.
- Patatas: en un lugar fresco, oscuro y seco, fuera de la nevera.
- Cebollas y ajos enteros: en la despensa, en un lugar ventilado y lejos de las patatas.
- Plátanos: fuera, aunque si ya están maduros puedes meterlos para frenar el proceso (la piel se oscurece, pero el interior aguanta).
- Pan: en la nevera se endurece antes. Si no lo vas a comer pronto, mejor congelarlo en rebanadas.
- Aguacates verdes: fuera hasta que maduren; luego, a la nevera para que duren unos días más.
El truco del "primero en entrar, primero en salir"
Cuando vuelvas de la compra, coloca los productos nuevos detrás y los más antiguos delante. Así usarás antes lo que caduca primero. Muchos restaurantes trabajan así y es muy fácil de aplicar en casa.
Otra idea útil es tener una caja o bandeja de "cómeme primero" en un estante visible, donde pongas los alimentos que deben consumirse en uno o dos días.
"Consumir preferentemente" no es lo mismo que "fecha de caducidad"
Entender las etiquetas ayuda a tirar menos:
- Fecha de caducidad ("consumir antes de"): aparece en alimentos perecederos como carne, pescado fresco o lácteos frescos. Pasada la fecha, no deben consumirse por seguridad.
- Consumo preferente ("consumir preferentemente antes de"): indica hasta cuándo el producto mantiene su mejor calidad. Pasada la fecha, si el envase está intacto y se ha conservado bien, normalmente puede consumirse, aunque quizá pierda algo de sabor o textura. Es habitual en galletas, pasta, conservas o cereales.
Sobras seguras
- Enfría la comida cocinada rápidamente y guárdala en la nevera en un plazo de unas dos horas.
- Usa recipientes herméticos y pon una etiqueta con la fecha.
- Consume las sobras en un plazo de tres o cuatro días, o congélalas.
- Recalienta hasta que estén bien calientes por dentro.
- Ante la duda (olor raro, moho, textura viscosa), tíralo.
No llenes la nevera hasta arriba
El aire frío necesita circular. Una nevera abarrotada enfría peor y algunas zonas pueden quedar más templadas. Tampoco metas comida muy caliente, porque eleva la temperatura interior. Y no tapes las rejillas de ventilación del fondo.
Limpieza
Limpia la nevera cada pocas semanas con agua tibia y un poco de jabón o bicarbonato, y seca bien. Retira de inmediato cualquier derrame, sobre todo de carne cruda. Un pequeño recipiente con bicarbonato ayuda a absorber olores.
Ideas para aprovechar lo que queda
Las verduras un poco mustias son perfectas para sopas, cremas o tortillas. La fruta madura, para batidos, compotas o bizcochos. El pan duro, para pan rallado o torrijas. Y una "noche de sobras" a la semana es una forma divertida de vaciar la nevera antes de la próxima compra. Con un poco de organización, tu nevera puede convertirse en una aliada para comer mejor, gastar menos y cuidar el planeta.
Contenido informativo. No sustituye la consulta con un profesional de la salud. Aviso médico





